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26-may.-2026, martes de la 8.ª semana del T. O.

Esta es la ganancia del cristiano y este es el camino del que quiere ir detrás de Jesús [...]: ¡Él ha sido perseguido! Es el camino del abajamiento.

En tus manos de Padre nos colocamos y te agradecemos por este nuevo día que estamos iniciando y que esperamos llevar adelante gracias a tu bendición y tu compañía. Permítenos hacer tu voluntad, dejarlo todo para seguirte y amar como tú nos amas. 

Concédenos la gracia de renunciar a aquello que atesoramos para servirte y anunciar el evangelio, para recibir hoy, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. En este día, queremos ser verdaderos hermanos en la fe, la esperanza y la caridad, siendo verdaderos discípulos servidores, no esperando más recompensa que la tuya. Gracias, Señor. A ti te alabamos, te bendecimos y te glorificamos.

Un muy feliz y gratificante martes.

Meditación del Papa

El Evangelio de hoy recuerda el pasaje en el que Jesús apenas termina de hablar sobre el peligro de las riquezas, Pedro le pregunta qué recibirán los discípulos que han dejado todo para seguirlo. Jesús es generoso. En verdad, responde que no hay ninguno que haya dejado la familia, la casa, los campos que no reciba ya en este tiempo, cien veces más.

Quizá Pedro piensa que ir detrás de Jesús es una bonita actividad comercial, porque nos hace ganar cien veces más. Pero Jesús añade que junto a esta ganancia habrá persecuciones: como si dijera: ‘Sí, vosotros habéis dejado todo y recibiréis aquí, en la tierra, muchas cosas: ¡pero con la persecución!’ Como una ensalada con el aceite de la persecución: ¡siempre!

Esta es la ganancia del cristiano y este es el camino del que quiere ir detrás de Jesús, porque es el camino que Él ha hecho: ¡Él ha sido perseguido! Es el camino del abajamiento. Lo que Pablo dice a los filipenses: “Se abajó. Se hizo hombre y se abajó hasta la muerte, y una muerte de cruz. Esta es precisamente la tonalidad de la vida cristiana» (Cf. Homilía de S.S. Francisco, 4 de marzo de 2014, en Santa Marta). 

Se abajó. Se hizo hombre y se abajó hasta la muerte, y una muerte de cruz
ORACIÓN 

Señor, gracias por ver con toda claridad que Tú, siempre que nos pides algo, es para darnos una gracia mayor. Tú lo tienes todo y por eso, puedes ofrecernos todo lo que nos falta para ser plenamente humanos. Nosotros sólo podemos ofrecerte nuestras limitaciones y fragilidades. Con todo, disfrutas dándonos, ofreciéndonos cada día la posibilidad de realizarnos plenamente. ¡Gracias, Señor!

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-26-de-mayo-de-2026

Me llaman la atención las palabras de Pedro: «Nosotros lo hemos dejado todo». ¿Qué hemos dejado? Si sabemos por experiencia que nuestra verdadera riqueza eres Tú, que lo único que el mundo nos puede ofrecer sin Ti es una nadería; si contigo hemos tenido experiencias maravillosas y, por contraste, hemos palpado que estando Tú ausente todo en nuestra vida sonaba a vacío. 

¿Qué hemos dejado? Hemos dejado la posibilidad de una vida sin tu presencia, es decir, una vida vacía, mediocre, vulgar, anodina. Y una vida así, ¿vale la pena llamarse vida?

Yo quiero darte gracias por haber descubierto vivencialmente que mi vida sin Ti no hubiera tenido ningún sentido. Contigo, Señor, todo se llena de sentido. Tiene sentido la naturaleza, la amistad, la salida al campo, la oración. Incluso el mismo pecado tiene sentido cuando lo miro no como algo que me culpabiliza, me anula, me hace vivir con la cara triste y la mirada hacia abajo. No. No es eso lo que Tú quieres. Tú deseas que mi pecado me haga humilde, sepa estar siempre en oración, incluso me dé la posibilidad de amarte más. “Al que poco se le perdona, poco ama”. Y también porque me hace más comprensivo con los demás. Los que se creen justos, suelen ser despiadados.  (Parábola del fariseo y el publicano).

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.