Alegre, bendecido y esperanzador amanecer en este día de fiesta y dedicado a ti. Gracias, señor por este despertar y que nos regalas, Para compartir en familia y al mismo tiempo como algo reparador de fuerzas.
Al iniciar nuestra reflexión en tu palabra, nos muestras la lucha entre el bien y el mal. Esta es la situación el hombre bueno y el que busca hacer el mal. Ante esta situación, los criados del dueño del campo proponen algo práctico y de sentido común: arrancar de inmediato la cizaña. Pero la respuesta del dueño es sorprendente: «Dejadlos crecer juntos hasta la siega». ¿Acaso el dueño del campo está ignorando la presencia del mal en su viña? Desde luego que no. Él no minimiza la gravedad del mal ni su respuesta es una invitación a la indiferencia. Más bien, transmite la misma idea que ya encontramos en la primera lectura: Dios actúa con paciencia, conoce la profundidad de nuestro corazón y no deja de ofrecer oportunidades para que el bien crezca y dé fruto.
Con esta respuesta nos enseñas que la misión principal del discípulo no es dedicar sus energías a arrancar la cizaña ni obsesionarse por señalar el mal del mundo, sino cuidar el crecimiento del trigo y procurar que produzca frutos abundantes, incluso en medio de las dificultades.
Tu palabra nos invita a redescubrir el valor de la paciencia, la comprensión y la esperanza en un tiempo marcado por las tensiones, las divisiones, los enfrentamientos y la tendencia a expulsar lo diferente. Tú, Señor, sigues actuando en nuestro diario vivir, haciendo crecer el trigo en medio de las dificultades y obstáculos que se presentan. Hoy te pedimos, Señor, que nos ayudes con el don del discernimiento para encontrar respuestas a nuestros interrogantes:
¿De qué manera Tú paciencia me inspira una mirada más esperanzada hacia las personas y las situaciones de la vida cotidiana? ¿Qué actitudes ayudan a favorecer el crecimiento del buen trigo que Dios sigue sembrando en el mundo?
Gracias, Señor, por este prolongado puente festivo que nos da tiempo para seguir meditando tu palabra y el cumplimiento de tu voluntad. Amén.
Un muy feliz y paciente domingo familiar.
ORACIÓN
Señor, inicio mi oración pidiendo perdón por no corresponder a tu amor. Tú sabes que en mi vida hay mucha cizaña, pero, gracias a tu misericordia, también hay buen trigo. Concédeme en esta oración purificar mi corazón, mis hábitos, defectos y debilidades, para ser un cristiano más auténtico y un verdadero apóstol de tu Reino. Amén.
