El nacimiento de un nuevo amanecer, el inicio de semana y de un nuevo mes nos trae alegría y felicidad, porque iniciamos con salud y fortaleza para emprender nuestras actividades y hacerlas con el corazón.
Permítenos dar desde nuestro corazón todo lo bueno para compartir con nuestros hermanos. Este mes dedicado a tu sagrado corazón, danos la ocasión de compartir en humildad y en sencillez lo que nos regalarás.
Ahora, reflexionamos tu Palabra y lo que esperas con nosotros. Qué detalle Señor, has tenido con nosotros cuando has querido generosa y misericordiosamente poner en nuestras manos una hermosa y productiva viña y que hayas querido que cada uno de nosotros la administremos de acuerdo con nuestras capacidades y talentos. Queremos pedirte, Señor, que administremos tu viña —que es nuestra vida— y le pongamos el mismo amor con que tú nos la das. No permitas que nos creamos dueños absolutos de ella y no le dejemos dar los frutos que tú esperas. Queremos que la viña de cada uno sea hermosa y productiva, que la podamos mantener bien cultivada, que —en el momento que tú nos pidas los frutos que quieres percibir— no vayamos a ser ni creernos más que tu amor y tu generosidad y que lo que recibas sean frutos de bondad, generosidad, servicio y disponibilidad. Ayúdanos a mantenerla abonada, pero ante todo disponible para ti. Que esta semana que iniciamos sea para cada uno de felicidad, de alegría y de esperanza; que realicemos nuestras actividades con el corazón, en fraternidad y solidaridad. Tú eres bondadoso, tú nos amas y hoy nos preguntas: «¿Qué más hubiera podido yo hacer por ti?»
Enséñanos y ayúdanos a responder a tu cariño cotidiano y a tu infinita paciencia, a la riqueza de vida que nos traes y a los frutos y dones del Espíritu Santo, para que seamos verdaderos testigos y demos frutos duraderos. Que sepamos llevar a todos una esperanza animada por el amor; y ante todo, que seamos generosos para compartir como tú compartes con nosotros. Gracias, Señor, y danos fortaleza e infunde en nosotros optimismo para saber que será una semana esplendorosa y llena de satisfacciones por los frutos que recogeremos en abundancia. Que Nuestra Madre Celestial sea nuestro auxilio y grata compañía. Amén.
Feliz y fructífero lunes e inicio de semana y de mes lleno de bendiciones y esperanzas.
Palabra del Papa
No olvidéis esto: Dios piensa siempre con misericordia: ¡es el Padre misericordioso! Dios piensa como el padre que espera el regreso del hijo y va a su encuentro, lo ve venir cuando todavía está lejos… ¿Qué significa esto? Que todos los días iba a ver si el hijo volvía a casa: éste es nuestro Padre misericordioso. Es el signo de que lo esperaba de corazón en la terraza de su casa. Dios piensa como el samaritano que no pasa cerca del desventurado compadeciéndose o mirando hacia otro lado, sino socorriéndole sin pedir nada a cambio; sin preguntar si era judío, si era pagano, si era samaritano, si era rico, si era pobre: no pregunta nada. No pregunta estas cosas, no pide nada. Va en su ayuda: así es Dios. Dios piensa como el pastor que da su vida para defender y salvar a las ovejas (papa Francisco Audiencia del 27 de marzo de 2013).
ORACIÓN
Hoy, Señor, leyendo tu evangelio he sentido una especie de escalofrío ante la maldad humana. Es como una fiera que mata y destruye con tal de salvar sus intereses; no se limita a matar a los empleados, sino que va más lejos y llega a matar al hijo del dueño de la viña. Esa parábola se cumplió en Jesús. Y en el aire queda suspendida la pregunta: ¿Qué hará el dueño de la viña? ¿Castigará a todos? ¿Los matará? ¿O dejará que los brazos del Hijo, clavado en la Cruz, abracen a los mismos asesinos?
