
El primer año de La Iglesia (1905-1906) constituye una de las primeras huellas impresas y sistemáticas de la memoria institucional de la Arquidiócesis de Bogotá. Nacida en noviembre de 1905 como órgano oficial del Gobierno Eclesiástico, bajo la dirección inicial del presbítero Rafael Salomón Camargo, la publicación fue concebida para dar a conocer, conservar y hacer circular los documentos oficiales de la Curia Romana y del Arzobispado de Bogotá. La colección reúne 24 números, publicados entre noviembre de 1905 y noviembre de 1906, y tiene como punto de partida el decreto fundacional del 10 de octubre de 1905, mediante el cual se establece la naturaleza oficial de la revista y se dispone la publicación de los documentos emanados de la Santa Sede y de la autoridad eclesiástica. Sus páginas conforman así una suerte de archivo impreso de la vida de la Iglesia: en ellas encuentran lugar cartas pastorales, decretos, disposiciones de gobierno, documentos de las Congregaciones Romanas, orientaciones para el clero, asuntos relativos a la disciplina y la formación sacerdotal, así como noticias y acontecimientos vinculados con la vida religiosa de la Arquidiócesis. A lo largo de este primer año se encuentra, entre otros documentos, la carta pastoral de monseñor Bernardo Herrera Restrepo, disposiciones relacionadas con la prensa, instrucciones y convocatorias para los ejercicios espirituales de los sacerdotes, solicitudes y gestiones vinculadas con la construcción del Templo Votivo del Sagrado Corazón, y, ya en 1906, decretos de la Sagrada Congregación del Concilio relacionados con la comunión frecuente y cotidiana. De este modo, La Iglesia no fue solamente un medio para transmitir disposiciones: fue también un instrumento para fijar por escrito la memoria de una institución, registrar sus preocupaciones pastorales y dejar testimonio de la manera como la Iglesia de Bogotá organizaba su vida, orientaba a su clero y respondía a las circunstancias religiosas y sociales de su tiempo. Sus veinticuatro números son, por ello, mucho más que una colección de impresos: constituyen un testimonio documental de la construcción de la memoria eclesial bogotana a comienzos del siglo XX, una memoria que hoy permite reconstruir, desde la propia voz institucional, los acontecimientos, decisiones, preocupaciones y proyectos que marcaron aquel primer año de existencia de la revista.

