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Noveno Día - Novena a Jesús Buen Pastor

Oración Inicial:

Mi Señor, mi Buen Pastor, acudimos a ti como ovejas de tu rebaño. Conoces nuestras dolencias y sufrimientos que por el camino de la vida hemos encontrado. Muchas veces por nuestro pecado, otras veces por las situaciones que debemos enfrentar. Por eso, con fe te pedimos: sana nuestras heridas y fortalece nuestras debilidades. Tú, Buen Pastor, nos has cargado sobre tus hombros en tantas situaciones y nosotros nos hemos confiado a tu cuidado amoroso, apacienta a tu pueblo Señor, apacienta con ternura a tu pueblo Señor. Así, con esperanza te ofrecemos esta novena y la petición de cada día porque sabemos que contigo nada nos faltará. Que seas Tú quien nos guíe y tu Madre quien nos proteja. Amén.

Lectura bíblica

Apocalipsis 5, 6 – 14

"Entonces vi, de pie, en medio del trono y de los cuatro Vivientes y de los Ancianos, un Cordero, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios, enviados a toda la tierra. Y se acercó y tomó el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono. Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos. Y cantan un cántico nuevo diciendo: «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra.» Y en la visión oí la voz de una multitud de Ángeles alrededor del trono, de los Vivientes y de los Ancianos. Su número era miríadas de miríadas y millares de millares, y decían con fuerte voz: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.» Y toda criatura, del cielo, de la tierra, de debajo de la tierra y del mar, y todo lo que hay en ellos, oí que respondían: «Al que está sentado en el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y potencia por los siglos de los siglos.» Y los cuatro Vivientes decían: «Amén»; y los Ancianos se postraron para adorar."

Palabra de Dios. Te alabamos Señor.

 

Meditación: Jesús Buen Pastor sigue llamando a muchos jóvenes.

La lectura de hoy presenta a Cristo como Cordero Degollado por la salvación de todos; por lo tanto, todos somos llamados a seguirlo cada uno de diferente manera para lograr nuestra santificación, estas diferentes maneras son las vocaciones específicas, las cuales son: la vocación sacerdotal, a la vida consagrada, al matrimonio o a la soltería.

Dios sigue llamando a jóvenes a consagrarse a Él para dar testimonio de este amor gratuito, tú joven te has preguntado si Dios te quiere como su consagrado; y tú, como padre de familia ¿Qué tan dispuesto estás a entregarle a Dios un hijo para que sea su consagrado?

No tengas miedo de responderle al Señor, Él te llama porque te ama.

Compromiso: Hoy rezaré un Padre Nuestro, ave María y un Gloria, por la perseverancia, santificación y el aumento de las vocaciones consagradas en toda la Iglesia.

 

Gozos:

Estribillo:

Eres mi pastor, oh Señor;

nada me faltará si me llevas Tú.

En tus verdes campiñas me hiciste reposar;

y en tus límpidas aguas mi sed quiero calmar.

 

Senderos de justicia trazaste para mí;

ellos son el camino para llegar a ti.

 

Preparas un banquete frente a los que me odian;

la mesa está ya lista la copa se desborda.

 

Bondad, misericordia me siguen por doquier;

habite yo en tu casa por los siglos. Amén.

 

Oración final

Mi Jesús, mi Buen Pastor, vela con solicitud las ovejas que rescataste con tu Sangre preciosa, defiéndelas de los peligros que la rodean y amenazan. Pero, sobre todo, quédate con las que sufren y con las agonizantes. Señor, contigo nada nos faltará, acoge también la petición que con humildad presento con gran necesidad (en un momento de silencio presenta tu oración a Jesús Buen Pastor). Infinitas gracias te doy Pastor de mi alma, paciente y obediente espero la guía de tu cayado para llegar a los pastos seguros de tu corazón.

Amén.