GUÍA DE ORACIÓN

DEL 24 AL 30 DE JUNIO
DISPOSICIÓN
- Diríjase a su altar o a un lugar en el que pueda concentrarse, en donde no haya interrupciones. Ojalá fuera su cuarto de oración.
- Ponga música instrumental para acompañar: La Oración Medieval que Envuelve el Alma | Canto en Latín para Paz Interior y Oración Profunda
- En esta oportunidad póngase de pie por un momento, sus manos a los lados de sus piernas con los brazos estirados y la cabeza hacia atrás.
- Active su sentido de la vista, observe dos cosas que llamen su atención de su entorno, piense de qué color es, cómo es su forma, qué es, para qué sirve y qué transmite a su cuerpo.
- Respire lentamente, haga 5 respiraciones silenciosas, mientras inhala profundamente cuente en su mente hasta 4, sostenga el aire y en la mente cuente hasta 2, exhale fuertemente por la boca cada vez.
- Mientras continúa normalizando la respiración repita en su mente la jaculatoria BENEDIC ME, que significa BENDÍCEME en latín.
CLAVES DE ORACIÓN
- Haga la señal de la cruz para iniciar la oración
- Encienda una vela (puede ser de las comunes o de las que hoy en día venden de pilas)
Entre en diálogo con Dios pidiendo en primer lugar la presencia del Espíritu Santo (Rom. 8, 26 - 27)
Ayúdese con la canción: Verónica Sanfilippo - Sopla / Canción al Espíritu Santo - Pentecostés
¿Qué te dice Dios a través de la letra de la canción?
4. En esta semana vamos a estar meditando sobre las siete frases que contiene el Padrenuestro::
Ustedes deben orar así:
“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre.
Venga tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra,
así como se hace en el cielo.
Danos hoy el pan que necesitamos.
Perdónanos el mal que hemos hecho,
así como nosotros hemos perdonado
a los que nos han hecho mal.
No nos dejes caer en la tentación,
sino líbranos del maligno.”San Mateo 6, 9-13
LUNES 29 DE JUNIO
1. Interioriza la frase del Padrenuestro
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del maligno.”
Al enseñar esta petición, Jesús nos recuerda que la vida cristiana es un camino en el que necesitamos la fuerza de Dios para permanecer fieles al bien. Las tentaciones nos invitan a alejarnos del amor, de la verdad y de la voluntad del Padre, pero Él nunca nos abandona y nos ofrece su gracia para vencerlas.
2. Analiza tu vida desde el Padrenuestro (Escribe en tu libreta de oración=)
Reflexiona con sinceridad:
¿Qué situaciones, actitudes o decisiones me alejan con más facilidad de Dios?
¿Reconozco mis debilidades y pido la ayuda del Señor para enfrentarlas?
¿Busco apoyo en la oración, en la Palabra de Dios y en los sacramentos cuando me siento débil?
¿Permito que el enojo, el orgullo, la mentira, la envidia o el egoísmo gobiernen mi corazón?
¿Qué cambio concreto me invita hoy Dios a realizar para vivir con mayor libertad y fidelidad?
Escribe en tu libreta aquello que deseas poner hoy bajo la protección del Señor.
3. Dialoga con Dios
Cuéntale al Señor tus luchas, tus debilidades y los momentos en que te sientes más frágil.
Cuéntale de esos momentos en los que te cuesta permanecer firme.
Pídele fortaleza para no dejarte vencer por aquello que te aparta de Él.
Pídele que ilumine tu inteligencia para distinguir el bien del mal
Y pídele valentía para elegir siempre el camino del amor, la verdad y la justicia.
Pídele que te proteja del maligno y de todo aquello que quiera sembrar en tu corazón el miedo, el egoísmo, el odio o la desesperanza.
Pídele que te guíe en esos momentos en los que sientes que tus fuerzas no son suficientes
Pídele que su gracia llegue ati en esos momentosen los que es más grande la tentación.
Pídele que haga de cada prueba una oportunidad para crecer en la fe y confiar más profundamente en su amor.
4. Haz un compromiso para ser mejor ser humano
Hoy me comprometo a permanecer vigilante y a fortalecer mi vida espiritual. Buscaré comenzar este día con una breve oración y, antes de tomar una decisión importante, me preguntaré si aquello que voy a hacer me acerca o me aleja de Ti.
DOMINGO 28 DE JUNIO
1. Interioriza la frase del Padrenuestro
Perdónanos el mal que hemos hecho, así como nosotros hemos perdonado.
Cuando Jesús nos enseña a pedir perdón, también nos invita a perdonar. Reconocer nuestros errores requiere humildad, y ofrecer el perdón exige un corazón que se deja transformar por el amor de Dios. Quien experimenta la misericordia del Padre está llamado a ser también misericordioso con los demás.
2. Analiza tu vida desde el Padrenuestro (Escribe en tu libreta de oración=)
Reflexiona con sinceridad:
¿Reconozco mis errores o busco justificar siempre mis acciones?
¿Soy capaz de pedir perdón cuando he herido a alguien?
¿Hay alguna persona a la que aún no he logrado perdonar?
¿Guardo resentimientos que me impiden vivir en paz?
¿Cómo puedo parecerme más a Jesús, que perdonó incluso desde la cruz?
Escribe en tu libreta aquello que hoy necesitas pedir perdón a Dios y aquello que necesitas perdonar para recuperar la paz.
3. Dialoga con Dios
Dale gracias a Dios porque nunca se cansa de ofrecerte una nueva oportunidad.
Dale gracias por que su misericordia es más grande que tus errores y porque su amor siempre te invita a comenzar de nuevo.
Pídele perdón por las veces en que has actuado con egoísmo, en que has herido a otros con tus palabras o en que has dejado de hacer el bien que podías realizar.
Pídele la gracia de perdonar y de liberar tu corazón del rencor, del deseo de venganza y de toda herida que te impida amar con libertad.
Pídele que te enseñe a mirar a los demás con la misma misericordia con la que Él te mira cada día.
Pídele que al experimentar su perdón, puedas convertirte también en un instrumento de reconciliación y de paz.
4. Haz un compromiso para ser mejor ser humano
Hoy me comprometo a dar un paso concreto hacia la reconciliación: pediré perdón si he ofendido a alguien, o comenzaré a sanar una herida ofreciendo mi perdón de corazón, aunque el proceso requiera tiempo.
SÁBADO 27 DE JUNIO
1. Interioriza la frase del Padrenuestro
Danos hoy el pan que necesitamos.
Al pedir a Dios el pan de cada día, Jesús nos enseña a confiar en la providencia del Padre y a reconocer que todo lo que somos y tenemos es un regalo suyo. Ese pan no solo representa el alimento material, sino también el amor, la salud, la familia, la amistad, el perdón, la paz y, de manera especial, la Eucaristía, el Pan de Vida que fortalece nuestro camino.
2. Analiza tu vida desde el Padrenuestro (Escribe en tu libreta de oración=)
Reflexiona con sinceridad:
¿Reconozco con gratitud los dones que Dios me concede cada día o doy por sentado lo que tengo?
¿Confío en Dios cuando enfrento dificultades o me dejo dominar por la preocupación y el miedo?
¿Comparto con generosidad mis bienes, mi tiempo y mis talentos con quienes más lo necesitan?
¿Busco alimentarme también del Pan de la Palabra y del Pan de la Eucaristía?
¿Qué necesidad material, espiritual o afectiva quiero poner hoy en las manos del Señor?
Escribe en tu libreta aquello por lo que hoy das gracias y aquello que deseas pedir con confianza a tu Padre del cielo.
3. Dialoga con Dios
Acércate con confianza al Señor, con la misma con la que un hijo que sabe que nunca le falta amor.
Dale gracias a Dios por el pan que llega a tu mesa, por las personas que cuidan de tí, por la vida que te regala y por cada oportunidad que tienes para crecer y servir. Dale gracias, sobre todo, por Jesús, el Pan Vivo bajado del cielo, que alimenta tu fe y fortalece tu esperanza.
Pídele perdón las veces en las que te quejas de lo que no tienes y olvidas agradecer todo lo que ya ha puesto en tus manos. Pídele perdón por las veces que cierras tu corazón al hermano que pasa necesidad o cuando vives pensando solo en ti.
Pídele que te enseñe a confiar en su providencia cada día, a vivir con sencillez y a reconocer que tu nunca dejas de cuidar a tus hijos.
Pídele que al recibir el Pan de la Eucaristía aprendas también a convertirte en pan partido para los demás, compartiendo tu tiempo, tu escucha, tu servicio y tu amor.
4. Haz un compromiso para ser mejor ser humano
Hoy me comprometo a vivir con un corazón agradecido por todo lo que recibo de Ti y a compartir generosamente con quienes lo necesiten.
VIERNES 26 DE JUNIO
1. Interioriza la frase del Padrenuestro
Hágase tu voluntad en la tierra, así como se hace en el cielo.
Al enseñarnos a decir "Hágase tu voluntad", Jesús nos invita a confiar plenamente en el Padre y a descubrir que su voluntad siempre busca nuestro bien y el de los demás. No siempre es el camino más fácil, pero sí el que conduce a una vida llena de amor, paz y esperanza.
2. Analiza tu vida desde el Padrenuestro (Escribe en tu libreta de oración=)
Reflexiona con sinceridad:
¿Busco conocer la voluntad de Dios antes de tomar decisiones importantes?
¿Confío en Dios cuando las cosas no salen como yo esperaba?
¿Me cuesta renunciar a mis propios intereses para hacer lo que sé que es correcto?
¿Escucho la voz de Dios en la oración, en su Palabra y en las personas que me orientan?
¿Qué aspecto de mi vida necesito poner hoy en las manos del Señor?
Escribe en tu libreta aquello que hoy deseas confiar a Dios y las resistencias que encuentras para hacer su voluntad.
3. Dialoga con Dios
Reconoce que conoces su corazón y sabes cuánto deseas seguirlo, aunque muchas veces te cuesta comprender sus caminos.
Pídele perdón porque a veces quieres que las cosas sucedan según tus planes y olvidas que su voluntad nace siempre de un amor perfecto.
Pide perdón por las veces que me dejo llevar por el orgullo, la impaciencia o el miedo.
Pídele al Padre que te enseñe a confiar en Él, como Jesús confió hasta el final en Él.
Pídele que te dé un corazón disponible para escuchar su voz y la valentía para responder con generosidad, incluso cuando el camino sea exigente.
Pídele que cada decisión que tomes te acerque más a Él y te ayude a amar, servir y construir el bien allí donde te haya puesto.
4. Haz un compromiso para ser mejor ser humano
Hoy me comprometo a buscar tu voluntad antes de actuar. Dedicaré un momento de silencio y oración para preguntarme: "¿Qué es lo que Tú esperas de mí en esta situación?"
También procuraré aceptar con serenidad aquello que no puedo cambiar y responder con amor y responsabilidad a las tareas y desafíos de este día.
JUEVES 25 DE JUNIO
1. Interioriza la frase del Padrenuestro
Venga tu reino
Cuando Jesús nos enseña a pedir: "Venga tu Reino", nos invita a desear que el amor, la justicia, la paz y la misericordia de Dios se hagan presentes en nuestra vida y en el mundo. El Reino de Dios comienza en el corazón de quienes escuchan su Palabra y la ponen en práctica.
2. Analiza tu vida desde el Padrenuestro (Escribe en tu libreta de oración=)
Reflexiona:
¿Permito que Dios reine en mis pensamientos, decisiones y acciones?
¿Qué cosas ocupan el primer lugar en mi vida y pueden estar alejándome de Dios?
¿Contribuyo a construir el Reino de Dios con mis palabras, mis actitudes y mi servicio a los demás?
¿Soy instrumento de paz, reconciliación y esperanza en mi familia, en el colegio o en mi comunidad?
¿Qué me está invitando Dios a transformar para que su Reino crezca en mí?
Escribe en tu libreta aquello que descubres sobre la presencia del Reino de Dios en tu vida.
3. Dialoga con Dios
Pídele al Señor que venga a reinar en mi corazón. Pídele que su voluntad sea más fuerte que tus egoísmos, tus temores y tus deseos de hacer siempre lo que me resulta más cómodo.
Pídele que te ayude a reconocer su presencia en cada persona y en cada acontecimiento de tu vida.
Pídele que te enseñe a construir su Reino con pequeños gestos de bondad, con palabras que animen, con acciones que sirvan y con decisiones que reflejen su amor.
Pídele que haga que tu vida sea tierra fértil donde pueda crecer su Reino y que, en todo lo que haga, busque siempre su mayor gloria.
4. Haz un compromiso para ser mejor ser humano
Hoy me comprometo a realizar una acción concreta que ayude a construir tu Reino: ofrecer ayuda a quien la necesite, reconciliarme con alguien, escuchar con atención o servir con alegría sin esperar recompensa.
MIÉRCOLES 24 DE JUNIO
1. Interioriza la frase del Padrenuestro
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.
El Padrenuestro nos permite descubrir, llenos de alegría, que somos hijos de un único Padre. El cielo está allí en donde está Dios. La palabra cielo no indica ningún lugar, sino que designa la existencia de Dios, que no está sometido ni al tiempo ni al espacio. Al decir "santificado sea tu nombre", expresamos nuestro deseo de que Dios sea reconocido, amado y glorificado en nuestra vida y en el mundo.
2. Analiza tu vida desde el Padrenuestro (Escribe en tu libreta de oración=)
Reflexiona:
¿Vivo mi relación con Dios con la confianza de un hijo que sabe que es amado por su Padre?
¿Busco a Dios en los momentos importantes de mi vida o solo cuando tengo dificultades?
¿Mis palabras, actitudes y acciones honran el nombre de Dios?
¿Qué aspectos de mi vida necesitan reflejar mejor el amor y la bondad de mi Padre celestial?
¿Dedico tiempo para agradecer a Dios por todo lo que me ha dado?
Escribe en tu libreta aquello que descubres sobre tu relación con Dios Padre y cómo puedes glorificar mejor su nombre.
3. Dialoga con Dios
Preséntate ante Dios con la confianza de quien sabe que es amado incondicionalmente.
Dale gracias porque te ha dado la vida, porque cuida de ti y porque nunca te abandona, aun cuando te alejas de Él.
Pídele perdón por las veces en las que olvidas que eres su hijo y vives preocupado, temeroso o buscando seguridad en cosas pasajeras.
Pídele perdón por las veces en las que tus pensamientos, palabras o acciones no reflejan su amor ni honran su santo nombre.
Pídele que te ayude a conocerlo más profundamente y a confiar plenamente en su voluntad.
Pídele que tu vida sea un testimonio de su bondad, para que quienes me rodean puedan descubrir en mí algo de tu presencia.
Pídele que haga que cada día te ame más y que su nombre sea santificado a través de tus obras, tus decisiones y tu manera de relacionarte con los demás.
4. Haz un compromiso para ser mejor ser humano
Hoy me comprometo a comenzar y terminar mi día con un momento de oración para recordar que soy tu hijo y que Tú caminas conmigo.
