El miércoles 26 de febrero de 2020, se impartirá la ceniza durante todo el día hasta el cierre del templo y en las eucaristías del día 6:30 AM, 8:00 AM, 11:30 AM Y 6:00 PM.
CATEQUESIS SOBRE EL MIÉRCOLES DE CENIZA CON CELEBRACIÓN DE LA PALABRA
A LAS 10:00 AM, 1:00 PM, 3:00 PM Y 5:00 PM
TE ESPERAMOS
“Al empezar esta cuaresma, te pedimos Señor que nos des un verdadero espíritu de conversión: así, la austeridad de la penitencia de estos días nos servirá de ayuda en nuestra lucha contra el espíritu del mal”.
La ceniza
Es un signo externo de arrepentimiento y reconocimiento del pecado que ha ofendido a Dios. David se puso ceniza en su cabeza cuando reconoció su culpa. El pueblo de Dios expresaba su arrepentimiento, vistiéndose austeramente y poniéndose ceniza en la cabeza. También la ceniza nos recuerda que Dios nos sacó de la nada, nos pensó con amor, y sopló sobre nosotros el aliento de vida.
Tiempo de cuaresma
Con el miércoles de ceniza, empieza la cuaresma, cuarenta días que van hasta la pascua, la resurrección de Cristo. Es un tiempo de gracia, que nos recuerda los cuarenta años del pueblo en el desierto, los cuarenta días que estuvo Jesús en el desierto. Durante estos días, la Palabra de Dios nos pide que reconozcamos el pecado, cambiemos de vida, pongamos al Señor en el centro de nuestra vida.
Ayudas espirituales para vivir este tiempo
La Iglesia nos propone tres caminos que nos ayudan a prepararnos mejor a la Pascua. La oración, confiada y generosa, dirigida al Padre, con base en la Palabra que escuchamos en la celebración de la eucaristía. Las obras de caridad y misericordia, que nos acercan más a quienes sufren y expresan el arrepentimiento de los pecados. El ayuno, que son privaciones voluntarias de alimentos, para compartir con los demás; no están obligadas las personas mayores de 60 años.
Una vez recibas la ceniza, haz oración e interioriza
Salmo 50: “Misericordia, Dios mío por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu”.
Busca en la Biblia cuando llegues a tu casa. Lee e interioriza.
Lucas 15, 11-31. 2- Marcos 2, 1-12. 3- Juan 8, 1-11. 4. Lucas 5, 1-11
Acércate al sacramento de la reconciliación.
Haz obras de misericordia, sobre todo, acércate a quien te necesita.
Que tu oración sea profunda, sincera y generosa.
Comparte tus privaciones voluntarias, trayéndolas a la parroquia para ser distribuidas.