Pasar al contenido principal

Meditación 19 de enero del 2020 - Domingo 2° del Tiempo Ordinario

https://arquimedia.s3.amazonaws.com/280/evangelio-dominical/meditacion-tiempo-ordinario-19-enero-2020png.png

pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:

” Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él,

ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.

Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.

 (Juan 1, 29-34) 

Juan, el Bautista, ha tenido como un deber el de indicar en Jesús “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. 

El anuncio del Evangelio, la palabra de Jesús, permanecen esenciales e indispensables hoy como lo han sido en el pasado. Nosotros, y toda persona humana, no cesamos nunca de tener necesidad de liberación y salvación. Anunciar el Evangelio no significa, comunicar las verdades teóricas y ni siquiera un conjunto de verdades dogmáticas y normas morales. Significa, por el contrario, llevar a todas las personas a hacer la experiencia de Jesús, Hijo de Dios y Salvador, venido al mundo – según el testimonio de Juan Bautista – para salvarnos del pecado, del mal y de la muerte. Por tanto, no se puede transmitir el Evangelio prescindiendo de las necesidades y las esperanzas del hombre de hoy. 

Hablar de la fe en Jesús, Cordero de Dios que quita el pecado del mundo... Hijo de Dios, significa hablar a las personas de nuestro tiempo preguntándonos primero qué buscamos cada uno en lo profundo de nuestro corazón. 

Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.

Canónigo Catedral Primada y Párroco San Luis Beltrán