… pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
” Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él,
ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.
Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.
(Juan 1, 29-34)
Juan, el Bautista, ha tenido como un deber el de indicar en Jesús “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
El anuncio del Evangelio, la palabra de Jesús, permanecen esenciales e indispensables hoy como lo han sido en el pasado. Nosotros, y toda persona humana, no cesamos nunca de tener necesidad de liberación y salvación. Anunciar el Evangelio no significa, comunicar las verdades teóricas y ni siquiera un conjunto de verdades dogmáticas y normas morales. Significa, por el contrario, llevar a todas las personas a hacer la experiencia de Jesús, Hijo de Dios y Salvador, venido al mundo – según el testimonio de Juan Bautista – para salvarnos del pecado, del mal y de la muerte. Por tanto, no se puede transmitir el Evangelio prescindiendo de las necesidades y las esperanzas del hombre de hoy.
Hablar de la fe en Jesús, Cordero de Dios que quita el pecado del mundo... Hijo de Dios, significa hablar a las personas de nuestro tiempo preguntándonos primero qué buscamos cada uno en lo profundo de nuestro corazón.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo Catedral Primada y Párroco San Luis Beltrán

