Despertar, abrir los ojos y contemplar las obras de tus manos ─en el sol que nos ilumina y las nubes que se disipan para dar paso al nuevo día─ que nos hablan de tu bondad y generosidad. En tus manos encomendamos la jornada de este día y que sea pleno de generosidad y disponibilidad. Señor, enséñanos a orar, ya que creemos en ti y te damos gracias por el don de la fe. Tú nos has dado a conocer y nos has enseñado que tu Padre es también nuestro. No tenemos palabras para agradecerte este don. Ayúdanos a corresponder viviendo como verdaderos hijos del Padre. Que el Espíritu Santo nos santifique en su amor.
En este día en que honramos a Nuestra Santísima Madre la Virgen de Fátima, sea ella quien siga enseñándonos a servir, como lo hizo cuando visito a su prima Isabel y cuando ayudó a los novios en las bodas de Caná, dejándonos esas bellas palabras para cumplirlas: «Haced lo que Él os diga». Sigamos el ejemplo de humildad y de sencillez de Nuestra Madre y vivamos en el gozo y la alegría. «Vuestra tristeza se convertirá en alegría», son tus palabras esperanzadoras en nuestras dificultades. Amén.
Que nuestra Madre, la Virgen, interceda por nosotros. Muy feliz y santificado jueves mariano, ojalá con Rosario en mano.

