La formación es uno de los criterios principales del Plan Global de Bogotá; en él insistió el documento de las Declaraciones Sinodales, y se pide continuamente en los encuentros pastorales. La formación para los comunicadores de la Iglesia y para los fieles en general, es uno de los compromisos de la Asamblea de Aparecida y ha sido señalada constantemente en las otras cuatro Asambleas generales.